Torre de Silencio

Después de la disolución de la Unión Soviética, Uzbekistán se quedó fuera de juego sin su élite intelectual. La mayoría de la población rusa abandonó el país. Abogados, médicos, ingenieros, arquitectos, científicos, etc., emigraron a Moscú. Durante los primeros años de independencia los uzbekos se quedaron parados e inmersos en un periodo de crisis, inestabilidad política y decadencia. Pero ahora es distinto. En pocos años Uzbekistán ha entrado en un proceso de crecimiento y desarrollo económico acelerado. Ha dado un salto brusco hacia adelante y está desarrollando una infraestructura y una industria de última generación tecnológica. Tashkent se ha convertido en un importante centro político, económico y empresarial donde se están imitando los modelos comerciales y de consumo occidentales. El nuevo Uzbekistán cambia a gran velocidad. La explotación de sus propios recursos ha reorientado la evolución de los pueblos de Asia Central, dotándoles de una autonomía de la que no habían gozado en mucho tiempo. El juego ya no es la ancestral industria de la seda ni del algodón, lo que está en juego ahora es el petróleo, el gas, el oro y el uranio. Los jugadores son Rusia, China, USA y la UE. En general las repúblicas de Asia Central ejercen un grado alto de censura y de represión de los derechos humanos. Uzbekistán mantiene fricciones importantes con Kirgizystán y Tadjikistán por cuestiones de fronteras y de recursos hidrológicos. Según los expertos, en los próximos años se van a contemplar dos grandes movimientos estratégicos determinantes para este área, por una lado la progresiva retirada de las tropas de USA y de la OTAN de Afganistán, cuyo objetivo prioritario sigue siendo el proyecto del pipeline para los hidrocarburos hacia el Océano Indico. Y por otro lado China está desarrollando su estrategia tejiendo una gran red comercial entre estos países y construyendo grandes carreteras uniendo antiguas ciudades estratégicas para poder acceder a todos estos recursos.

Este proyecto ha sido realizado en Uzbekistán, sobre su cultura y su tradición, con una beca de investigación Ruy de Clavijo de Casa Asia del Ministerio de Asuntos Exteriores de España en 2005.


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